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Diferencias entre los tipos de corrección profesional

Si has llegado a esta entrada es porque el mundo de la corrección profesional te genera interés. ¿Quieres conocer los diferentes tipos de corrección que existen?

Empecemos por el principio, ¿te parece? En la industria editorial existen dos fases de corrección: antes y después de la maquetación.

En la primera fase, el objetivo es preparar el texto original para proceder a maquetarlo, incluye la corrección de contenido, de estilo y ortotipográfica.

En la segunda fase, con el texto ya maquetado, se procede a la corrección de primeras y segundas pruebas que consiste principalmente en comprobar que las correcciones previas se han aplicado correctamente y que tiene como objetivo adicional asegurarse de que no haya errores provocados por una maquetación deficiente. Estas dos correcciones suelen hacerlas correctores ortotipográficos diferentes, preferiblemente. Terminaríamos la segunda fase con la corrección de fotolitos, ferros y color (específicas de la maquetación).

 

Corrección profesional en el ámbito lingüístico

En esta entrada nos centramos en la corrección lingüística de la primera fase del proceso editorial que tiene como principal objetivo pulir el texto para que el lector no encuentre ningún tipo de error y su lectura y comprensión sean fluidas.

Como ves, la corrección de un texto va más allá de leer un texto buscando errores.

Imagínate que lees un artículo especializado en el que descubres que los conceptos usados no son los adecuados para ese campo, que las comas no se utilizan correctamente y que tiene varios errores de concordancia entre sujeto y verbo. Aunque el contenido sea muy bueno, el trabajo del profesional que redacta el artículo se ve ensombrecido por no haber sometido el texto a un proceso de corrección.

Inadmisible, ¿no crees?

Es aquí donde entran en juego los correctores.

 

Corrección profesional: de contenido, de estilo y ortotipográfica

Hablemos un poco más sobre los tres tipos de corrección de la primera fase:

 

Corrección de contenido

Esta es la primera corrección que se debe hacer. Un experto en la materia sobre la que trata el texto analiza la precisión y la veracidad de los contenidos, al tiempo que se revisa la concreción expresiva y léxica. Si estamos ante un texto sobre náutica, un corrector de contenido comprobará que los conceptos «popa» y «proa» se usen correctamente.

 

Corrección de estilo 

Si la corrección de contenido se centra en los conceptos del texto, la corrección de estilo lo hace en una parte de la forma del texto (aspectos expresivos y de registro, la estructuración interna del discurso y la corrección léxico‑semántica, gramatical y sintáctica) y suele hacerse después de la corrección de contenido. Los correctores de estilo prestan atención, por ejemplo, a los siguientes aspectos del texto:

  • Errores gramaticales: con la Nueva gramática de la lengua española como arma, el corrector de estilo encuentra todos los problemas gramaticales que puede plantear el texto. Desde el uso correcto del género, de la concordancia verbal o de las preposiciones, hasta el empleo de los extranjerismos o barbarismos.
  • Mejora del vocabulario: durante una corrección de estilo, el corrector tiene en cuenta todos los términos que son muy generales y que se repiten incesantemente. Por ejemplo, en un texto literario prima el uso de los sinónimos en lugar de repetir el mismo término una y otra vez. La lectura de un libro se hace pesada si se lee la palabra «casa» diez veces en una misma página. En cambio, el lector disfrutará más del libro si, en esa página, se alterna la palabra «casa» con sus sinónimos «morada», «vivienda» o «domicilio».
  • Adaptación del estilo al lector: es importante utilizar un vocabulario y expresión acorde al lector al que va dirigido el texto. No es lo mismo un texto dirigido a niños, que a adolescentes o a adultos.
  • Muletillas: en demasiadas ocasiones abusamos de las muletillas («esto es», «es decir», «por eso»…) que hacen que la lectura del texto sea lenta y que el lector pierda interés por lo que está leyendo. La corrección de estilo presta atención también a estos aspectos.
  • Ritmo: para darle fluidez al texto que se está revisando, es muy importante usar adecuadamente los conectores y las oraciones subordinadas. Imagina leer un texto que separe cada frase con punto y seguido. Sería un poco robótico, ¿no crees?

 

Corrección ortotipográfica

Como su propio nombre indica, el corrector ortotipográfico se encarga de corregir la ortografía y la tipografía del texto con el que está trabajando. Los correctores ortotipográficos se encargan de revisar las siguientes cuestiones:

  • Errores ortográficos y de puntuación: si el corrector de estilo se basa en la Nueva gramática de la lengua española, al corrector ortotipográfico no le puede faltar en su mesilla de noche la Ortografía de la lengua española para comprobar que el texto que está revisando cumple con las normas ortográficas de la RAE. Entre otras cuestiones, tiene que comprobar que el uso de mayúsculas y minúsculas sea adecuado, que las abreviaturas empleadas se hayan escrito correctamente y que las cifras y sus símbolos estén escritos según dicta la norma. ¿Sabías que entre la cifra y el símbolo del porcentaje debe haber un espacio? Se llama «espacio fino».
  • Errores tipográficos: es muy habitual encontrarse con un texto que alterna el uso de cursivas o negritas para destacar una parte del texto, o el uso de comillas simples y comillas dobles sin un criterio claro. Es posible encontrar que las enumeraciones se hacen con números en ciertas ocasiones y en otras con viñetas. ¡Y cómo olvidarnos de los dobles espacios!

 

Queda patente que la labor de los correctores es imprescindible y necesaria, y que ofrece numerosas posibilidades de trabajo. Una formación adecuada como corrector de textos te puede abrir más puertas de las que te imaginas.

Después de conocer los diferentes tipos de corrección, seguro que te has acordado de ese libro que te leíste no hace mucho en el que encontraste una falta de ortografía o un error de concordancia. ¿Acaso llevas dentro a un corrector profesional en ciernes?

 

 

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2 Comentarios

  1. Hola, yo podría decir por un lado, que como periodista graduado y futuro, en julio de 2022 ya traductor e intérprete, ambas carreras estudiadas en la Universidad Abierta de Cataluña (www.uoc.edu) es muy difícil vivir de una profesión como la de corrector, ya sea ortotipográfico como de estilo. Por otro lado, ya sea porque las empresas intentan abaratar los costes al máximo, o bien porque no hay profesionales aptos para desempeñar esa función. O puede que simplemente la demanda no sea adaptada a la oferta.
    En otras palabras, que después de estar cuatro años en un grado y luego un no o dos en un máster de especialidad, puede que no compense tirarse X horas de trabajo por una cantidad que a muchos les puede parecer ridícula. Se menosprecia en ocasiones el esfuerzo humano y personal. Esto no quiere decir que sea el pan de cada día ni lo único que se ve en el mundo; nada más lejos de la realidad.

    Por ende, pongo por ejemplo mi persona: vivo en Suiza y cualquier trabajo profesional no especializado se cobra a partir de 25 francos suizos, cuando en España se hace entre 5 y 10 euros la hora (limpieza, ayuda en restaurante, servicio a domicilio, etc.). Con esa diferencia desorbitada y el nivel de vida de un país, sea Suiza comparado con España como el que sea, nos puede dar una respuesta a por qué no se puede o por qué sí, vivir de la corrección en el país X.

    Además de que sería hermoso poder aplicar por ejemplo mis conocimientos de periodismo, comunicación en general, traducción e interpretación, así como la enseñanza de español que es una de las tareas que me han ayudado a sobrevivir durante mis casi diez años en Suiza. Pero, por un motivo u otro es complejo dar una respuesta matemática o irrefutable como se produce en la ciencia.

    Por lo tanto, entre todos los profesionales que hemos estudiado algo relacionado o los estudiantes que están en ello podríamos hacer que eso cambie en beneficio nuestro. No cobrando millones o miles de euros, sino más bien poniendo el foco de atención al hecho de que sin un corrector ni en el mejor periódico o canal de televisión se podría hacer todo a la perfección. Los seres humanos no somos perfectos, pero se intenta hacer lo mejor que se pueda, lógicamente, dentro de nuestras posibilidades.

  2. ¿Cuál es la situación actual del mercado en este sector?

    ¿Se puede vivir de la corrección?

    Me encantaría hacerlo, creo que se me daría bien. Sin embargo he preguntado a profesionales del ámbito lingüístico, traductores, intépretes, periodistas, etc., y no he conocido a nadie que viva de ello.

    Antiguamente en los periódicos tradicionales había un departamento de correctores profesionales que revisaban todo lo que se escribía antes de publicarse. Hoy en día sólo hay que ver cómo están escritos para darse cuenta de que eso ya no existe.

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