A medida que vamos adquiriendo experiencia como traductores, trabajaremos con diferentes tipos de clientes y con textos de un gran abanico de temáticas, lo que nos puede plantear dudas con respecto a la organización de nuestras memorias de traducción maestras. Ya hemos visto en otras entradas cómo editar las memorias de traducción con memoQ o cómo organizar las memorias en Trados Studio.

En este punto es cuando nos preguntamos: ¿cuál es el mejor criterio para ordenar las memorias maestras?

La respuesta a esta pregunta, en pocas palabras, es (sintiéndolo mucho) que no existe una forma óptima de hacerlo, ya que depende de las circunstancias de cada uno y, por ende, la clasificación que use un traductor no tiene por qué ser igual de apropiada para otro traductor.

No obstante, aquí tienes algunos consejos de uno de nuestros profesores de nuestros cursos personalizados de herramientas TAO por videoconferencia.

 

Organizar memorias de traducción por cliente

Por ejemplo, uno de los criterios más «clásicos» es el de tener una memoria maestra por cliente. Aunque en la mayoría de los casos dicho criterio funcionará bien, puede darse el caso de que ese cliente sea una gran empresa y de que nos envíen traducciones desde departamentos diferentes e independientes, traducciones que, por lo tanto, con casi toda probabilidad serán de diferentes temáticas.

Si nos llegan traducciones desde el departamento de publicidad, pero también del departamento jurídico o financiero, no sería descabellado contar con varias memorias maestras del mismo cliente, una para cada departamento.

Sin embargo, este argumento también depende del volumen de trabajo que recibamos de cada departamento.

Es decir, si el 90 % de las traducciones procede de un solo departamento y el 10 % lo obtenemos de varios, quizás no compense disponer de una memoria maestra por departamento, sino solo una para ese cliente.

 

Organizar memorias de traducción por área temática

Otro criterio frecuente consiste en asignar una memoria maestra a cada área temática (biología, medicina, jurídica, técnica, etc.). No obstante, dicho criterio a menudo se queda corto, en especial si estamos especializados en alguna temática concreta, pues entonces recibiremos traducciones de diferentes clientes que trabajen en el mismo sector, lo que podría suponer un problema si cada uno de ellos utiliza su propia terminología.

Si tal fuera el caso, como no conviene que se mezclen las traducciones de uno y otro cliente, lo más lógico sería optar por memorias maestras por cliente y, en su caso, dividirlas por área temática.

Al igual que en el ejemplo anterior, si las traducciones de uno de los clientes de un sector son minoritarias si las comparamos con el cliente de la competencia, seguramente se podrían agrupar por área temática, sin diferenciarlas por cliente (salvo que hubiera diferencias notorias en el uso de la terminología).

 

Organizar memorias de traducción por proyecto

Asimismo, hay quienes crean una memoria maestra por proyecto, sin usar ningún otro criterio.

Esta opción presenta una desventaja clara, y es que dificulta poder reaprovechar las memorias en proyectos futuros, en especial si la memoria tiene un nombre alfanumérico como el proyecto al que fue vinculada en su día, ya que nos obliga a navegar entre un maremágnum de memorias hasta dar con la que mejor se ajuste al nuevo proyecto (según el cliente, temática, combinación de idiomas, etc.).

Si no, al final acumularemos muchísimas memorias (algunas de ellas con muy pocos segmentos) en vez de contar solo con unas pocas, lo que repercute en el tiempo de gestión de esos recursos. Si creamos una memoria por proyecto, lo mejor es emplearla como una memoria temporal y luego enviar todos los segmentos del proyecto a la memoria maestra correspondiente cuando termine el proyecto.

Como conclusión, tal y como decíamos al principio del artículo, no existe ninguna forma óptima de ordenar nuestras memorias maestras. Lo más importante es hacer un estudio de nuestro trabajo con el fin de averiguar cómo, para quién y cuánto traducimos y, a partir de ahí, ya tendremos más clara la clasificación de las memorias maestras que mejor se ajuste a nuestro caso en concreto.

¿Y tú? ¿Qué criterio sigues a la hora de organizar las memorias maestras? Agradecemos tu respuesta en los comentarios. 🙂

 

 

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