Victor MoraEl pasado 17 de agosto de 2016 el mundo del cómic lloró la pérdida del creador de uno de los buques insignia del tebeo español de todos los tiempos: falleció Victor Mora, el padre de El Capitán Trueno, sin embargo, aunque este fuera su hijo más famoso, tuvo más retoños que ahora se han quedado huérfanos como El Jabato, Galax (el cosmonauta), El Doctor Niebla, El Corsario de Hierro, Roldán sin miedo… y otro hijo al que podríamos llamar bastardo, por eso de que los traductores cargamos siempre con el sambenito de los infieles.

Ese hijo ilegítimo del que ningún medio de comunicación se ha hecho eco en las innumerables noticias que han reflejado la muerte del historietista es el intrépido Astérix el Galo. Y es que Víctor Mora sufrió en propias carnes lo que significó el exilio de su familia en Francia y cuando regresó a España, trajo consigo los conocimientos lingüísticos y la pasión por las tiras cómicas que le permitieron convertirse en el primer traductor de Astérix y en un aventajado guionista que comenzó su carrera con solo 17 años.

20120201_asterix-und-obelixAyudado por Jaume Perich, ambos consiguieron que las aventuras de Astérix y Obélix llegaran a los lectores españoles. Es cierto que estas primeras traducciones no se hicieron con la rigurosidad de nuestros tiempos y que el lector avispado podría encontrar pasajes en los que ambos pioneros de la traducción no consultaron cada uno el trabajo del otro, lo que genera que algunos personajes aparezcan con dos nombres diferentes: Agecanonix, el más viejo de la aldea, fue adaptado al español unas veces como Edadepiédrix y otras como Vejestórix. Pero este error no es solo atribuible al hecho de que empezaran a traducir en momentos en los que nuestra profesión estaba poco “regulada” porque traductores contemporáneos tampoco revisaron lo que se había publicado anteriormente y este mismo personaje tuvo otros nombres como Geriatrix o Matusalémix, todo un derroche de ingenio pero de nula profesionalidad.

Las traducciones de las aventuras de Astérix y Obélix siempre han planteado discordia entre profesionales y lectores, de hecho, proliferan los foros de seguidores que opinan sobre cada frase que se ha publicado tanto en España como en Latinoamérica (donde Leopoldo Kulesz es el traductor más conocido de este tebeo). Una de las batallas más épicas, aún sin resolver, gira en torno a la tilde sobre la é de los nombres de los protagonistas. El bando de los “protilde” justifican que aparezca porque forma parte del nombre original y la facción “antitilde” sugiere su eliminación para que los lectores que no hablan francés dejen de pronunciar el nombre como palabra llana porque la tilde francesa sobre la letra e no indica que la sílaba sea tónica.

El Capitán Trueno y El Jabato también han estado siempre rodeados de polémica, sobre todo porque se basa en héroes de la época de los primeros cristianos y el cómic está cargado de anacronismos y de situaciones imposibles que traen por la calle de la amargura a unos y es lo que más nos divierte a los demás.

Los traductores sabemos muy bien que las disputas sobre las traducciones que publicamos hacen que nuestro trabajo siga vivo, democratizamos la literatura y apreciamos los comentarios de aquellos que han dedicado su tiempo a leer nuestro trabajo.

Aunque echaremos muchísimo de menos al maestro Víctor Mora, lo natural es que los hijos sobrevivan a sus padres y los que aquí quedamos, seguiremos disfrutando de todos los personajes que pudo parir ese «cráneo privilegiado», como diría otro gran maestro, Ramón María del Valle-Inclán.