Queremos iniciar nuestra nueva serie dedicada a la traducción literaria con una colección de títulos que no van de traductología, ni de gramática comparada o lingüística aplicada a la causa traductora, ni siquiera queremos traer libros escritos por compañeros traductores, que hay muchos y muy buenos; queremos presentaros nuestra colección de libros en cuyo argumento la figura del profesional de la traducción desempeña un papel importante como personaje.

En ocasiones, los que hemos tenido la suerte de traducir textos literarios, hemos sentido la tentación de enmendar el texto original, de mejorarlo y darle nuestro toque personal, a veces conseguimos compartir este punto de vista con el autor pero normalmente no se nos concede este deseo y se nos condena a redactar en la sombra lo que otra persona ha compuesto previamente en nuestra lengua materna para un público que, muy posiblemente, nosotros conozcamos mucho mejor que el escritor original y, por lo tanto, sepamos bien qué es lo que espera y cómo desea desfrutar de una buena novela. Por no mencionar los equipos de traductores literarios, en los que todos trabajan en la misma novela y solo el líder del grupo firma la traducción.

Por supuesto, no queremos incitar a ningún compañero a traicionar al autor y hacer un libro B que poco o nada tenga que ver con la versión original, pero sí os recomendamos desquitaros con la lectura de una novela corta que bien podría llevar el subtítulo de «Una dulce venganza».

Libros en los que salen traductores: Los negros del traductor

 

Hablamos de Los negros del traductor de otro compañero de profesión llamado Claude Bleton, traductor del español al francés de autores como Carmen Martín Gaite, Juan Marsé o Antonio Muñoz Molina. En su obra, Bleton le da la vuelta a la tortilla y con una gran carga de humor, cinismo, persecuciones, muertes y todos los elementos de una buena obra policíaca, presenta el hipotético caso de un traductor (Aaron Janvier) que escribe maravillosas obras en francés y que obliga a los escritores famosos de la época a firmar como autores originales y a redactar lo mismo que el protagonista ha creado en la lengua en la que la obra será vendida como traducción, sin poner ningún tipo de condición.

 

Libros en los que salen traductores

 

Lo más curioso de esta historia es que el traductor, siendo el mejor redactor de toda Francia, decide seguir apareciendo en los libros que él mismo escribió como el traductor y no como el escritor.

¿Tanto amamos a nuestra profesión?

¿Tanto nos gusta ser traductores que aunque tengamos una gran idea podemos llegar a preferir quedar como los segundones?

Muchas veces hemos oído que la mejor forma de saber si en un grupo de personas hay un profesional de la traducción, es no hacer nada, porque tarde o temprano el traductor terminará proclamando a los cuatro vientos que se dedica al noble arte de hacer que dos personas con idiomas distintos, con culturas distintas, con propósitos distintos… sean capaces de comunicarse de forma tan certera que ni siquiera repararan que flotaba en el aire la esencia de un humilde trujamán.

¿Qué otros libros conoces en los que salen traductores como personaje principal?