Seguro que todos coincidimos en que una de las partes más importantes y más difíciles de dominar en nuestra profesión son los términos. Y no hablo solo de la ardua tarea de formación e investigación que hay detrás de todo buen traductor especializado, sino también de la importancia de elegir los términos adecuados y de ser capaces de mantenerlos a lo largo de todo un proyecto. Y es que, aunque estemos seguros de que nuestros términos sean correctos, nunca viene mal tener la opinión de algún Ministerio, del FMI, etc.

Con QA Distiller podrás comprobar tus términos con los de las grandes instituciones

¿Cómo podemos revisar de forma rápida que escogemos y mantenemos los términos correctos?

Una de las grandes ventajas que ofrece QA Distiller es poder comparar tus traducciones con glosarios para revisar que utilizas los términos del glosario. Esta función se suele utilizar para comprobar que en nuestra traducción utilizamos los mismos términos que los dados previamente por el cliente. Pero, ¿y si vamos un paso más allá?

Existe una infinidad de organismos oficiales que ofrecen glosarios bilingües gratuitos en sus páginas web. Son de gran utilidad para términos con los que dudemos porque están preparados por profesionales del sector y avalados por la notoriedad de la institución que los publica. Sin embargo, suelen ser demasiado grandes, lo que nos quita mucho tiempo al consultarlos. ¿Ya te has dado cuenta de por dónde voy? Es tan fácil como meter la base de datos en QA Distiller, darle a analizar y… ¡tachan! Por arte de magia tendrás un informe con los términos que no aparecen en esos glosarios. Además, esta funcionalidad se puede utilizar para revisar que hayas mantenido los mismos términos durante todo un proyecto.

¿Y si trabajamos varios traductores en el mismo proyecto?

Lo anterior puede parecer fácil, pero ¿qué pasa si el proyecto dura varios años o si trabajáis varios traductores a la vez? Con QA Distiller es tan sencillo como importar un glosario de Excel y darle a analizar. En dos minutos podrás revisar todos tus términos, sin importar la cantidad de archivos o palabras.

Y lo mejor para el final… Lo que más me gusta personalmente de QA Distiller: puedes cambiar los textos desde el programa. No tienes que abrir y cerrar archivos, todo en una misma interfaz.

En definitiva, QA Distiller ofrece un sinfín de oportunidades para revisar los términos de tus traducciones. Desde utilizar glosarios externos, hasta comprobar la coherencia de tus textos. Los clientes agradecen que el uso de los términos sea coherente y preciso. Y por experiencia puedo asegurar que un cliente contento es un cliente que vuelve. ¿Quieres aprender a manejar QA Distiller en horas? Echa un vistazo a nuestro curso online de QA Distiller por videoconferencia. ¡Te sorprenderás del tiempo que ahorras revisando la calidad de tus traducciones!