AUTORA DEL ARTÍCULO: Tamara Torrecillas – Profesora de Xbench

Imagina que tienes un texto para traducir y, como muchas veces ocurre, es para ayer. No hay tiempo, hay que terminar a la velocidad de la luz y lo tenemos que enviar antes de que nos coma el plazo de entrega. Traducimos… y enviamos a tiempo. ¡Fiu…! Pero nos da por abrir nuestra traducción y ¡ups!, nos encontramos conq ue se nos han colado in par de de erratas: hemos traducido la misma frase de dos formas distintas, se nos ha escapado algún doble espacio, nos hemos equivocado en algún numerito, nos hemos dejado alguna palabra (o frase) sin traducir… Ah sí y las benditas etiquetas, que cuando utilizas una herramienta de traducción asistida, ojo como te hayas comido alguna.

Si la traducción es para un cliente directo, a lo mejor confía en ti y publica una traducción llena (exagerando o no) de fallos, o a lo mejor le echa un vistazo y… te quedas sin cliente. Si es para una empresa de traducción, es muy probable que pasen su propio control de calidad, y aquí no hay más que hablar. Con lo difícil que es encontrar buenos clientes, estarás de acuerdo conmigo en que conservarlos (y tenerles contentos) es fundamental.

Pues bien, como dirían en La tienda en Casa:

«XBench ha llegado a vuestros ordenadores para haceros la vida más fácil. Con muy poco esfuerzo y sin afectar para nada a vuestros bolsillos, haréis que vuestras traducciones queden libres de erratas. XBench no engaña.» 😉

Sin exagerar: XBench no es la solución definitiva a todos nuestros problemas, ya que, lógicamente, no piensa. No va a corregir cuestiones de estilo ni diferenciará entre más y mas, pero en muy poco tiempo te ayudará a detectar muchas de esas cosillas que se escapan a nuestros ojos cuando estamos ante un texto largo y denso y, además, tenemos prisa. ¿No prefieres enviar unos minutos más tarde y entregar una traducción limpia?

Tal vez pienses:

«Yo no lo necesito; trabajo muy bien y leo y releo lo que escribo mil veces».

Pues desde aquí, querido lector, mi respuesta es de lo más obvio: no somos máquinas y a veces, con la presión, nos olvidamos hasta de lo más básico (como pasar el corrector ortográfico). ¿Esto quiere decir que no soy tan bueno como pensaba? Claro que no. Quiere decir que la realidad no siempre es ideal. Por eso (y por mucho más), no hay razón para subestimar la ayuda de una herramienta que, a cambio de nada, nos ayudará a ofrecer un trabajo mejor.

Si quieres aprender a usar esta herramienta en un tiempo récord, te ofrezco mi curso de Xbench online. Trabajamos con la versión gratuita que da para mucho. ¡Échale un vistazo! Todo es ponerse.