Hagamos cuentas. ¿Cuántas horas habrás perdido esperando a que te dieran la respuesta adecuada para terminar un proyecto de traducción?

Mandas una buena tanda de comentarios y dudas que necesitas resolver cuanto antes y no recibes ni la mitad de soluciones que esperabas. Sabes perfectamente que eso solo puede significar una cosa: más carga de trabajo.

No es que tengas que enviar menos dudas al cliente para que esto no ocurra. Llevan toda la vida insistiéndote en la importancia de propiciar ese tipo de comunicación con tus clientes. Aunque quizás no se trata de hacer muchas preguntas, sino de hacer las preguntas adecuadas.

Si te das cuenta, todo aprendizaje empieza con una buena pregunta, incluso muchos de los mayores descubrimientos de la historia se desencadenaron así.

No tienes que ser Albert Einstein para empezar a sacarle partido a esto en tu trabajo. Tanto si eres gestor de proyectos de traducción como si eres parte de un equipo de traducción, probablemente quieras hacer un poco más feliz a tus compañeros y a tus clientes para trabajar mejor.

Y para echarte una mano, hoy hablaremos sobre cómo enfrentarte a las preguntas durante un proyecto de traducción. ¿Qué te parece si nos ponemos en marcha?

 

¿Por qué es tan importante hacer las preguntas adecuadas?

La gestión de proyectos de traducción es un campo muy complejo que requiere mucha preparación. A veces se habla de productividad, de herramientas, de técnicas, etc. Sin embargo, algo tan básico como las preguntas de los traductores que suelen surgir durante un proyecto suele llamar poco la atención.

Algunas estadísticas muestran que los gestores de proyectos dedican al menos un 90% de su tiempo a la comunicación, bien sea con los miembros del equipo de cada proyecto o con sus clientes. Es inevitable que surjan dudas e interrogantes durante todo ese proceso, pero entonces suelen ocurrir dos cosas.

La primera es que no se hagan las preguntas necesarias.

La segunda es que no se hagan las preguntas adecuadas.

La primera proviene de la idea de que preguntar nos hace parecer inexpertos, sin pensar en la imagen que transmitimos cuando damos algo por sentado con el riesgo de equivocarnos. De esto depende la calidad de tu trabajo y eso es algo que no deberíamos estar dispuestos a arriesgar.

Aquí entra en juego el segundo escenario y es que tampoco podemos hacer todas las preguntas que se nos ocurran. Imagina lo que sería trabajar con alguien que necesita consultarte cada término de un texto. Irritante, ¿verdad?

La principal manera de combatir esto es aprender a hacer las preguntas adecuadas. ¿Quieres ver algunos consejos?

 

¿Cómo hacer las preguntas adecuadas en un proyecto de traducción?

Todo el proceso de gestión de proyectos de traducción es un trabajo en cadena (traductores, revisores, maquetadores, clientes, etc.). Para que esa cadena funcione correctamente, todas las piezas del engranaje tienen que encajar a la perfección.

Eso significa que las dudas que surjan durante el proceso de traducción pueden ahorrarle tiempo a los revisores o a tu gestor de proyectos. También ocurre al contrario.

Por eso mismo, hacer las preguntas adecuadas no es responsabilidad únicamente del traductor o del revisor. Más bien, es cuestión de conocer tus responsabilidades y limitaciones para que esa maquinaria siga funcionando como un reloj suizo.

Si eres traductor o revisor:

  • Revisa todo el material del proyecto de principio a fin. Es muy probable que encuentres toda la información que necesitas entre los documentos del proyecto o las indicaciones del cliente y tu PM (Project Manager).
  • Intenta agrupar tus preguntas siempre que sea posible. Si ves que es algo que se repite o sigue una norma específica, intenta formular tu pregunta de manera que englobe esos factores y resuelva tus dudas. Existe lo que llamamos Query Sheet que es un documento en Excel con todas tus preguntas agrupadas y bien organizadas. Este documento lo puede enviar la misma empresa (suele estar disponible para todos los traductores) o puedes crearlo tú.
  • Redacta tus preguntas en un idioma que todos los participantes del proyecto entiendan (suele ser el inglés), porque puede que el gestor lo comparta con el resto de traductores. Esto parece básico, pero a veces lo pasamos por alto.
  • Adapta el nivel lingüístico de tus mensajes. Evita los tecnicismos y lenguaje especializado. Intenta simplificar tus preguntas lo máximo posible de manera que aún así se entienda todo lo que necesitas saber.
  • Sé explícito. Evita las preguntas abiertas o que den lugar a respuestas abstractas. Si puedes reducir el número de respuestas a una, que así sea.
  • Ten en cuenta el contexto. Piensa que quien reciba tus preguntas no tiene por qué saber a qué te refieres. Aporta un poco de contexto para que otros entiendan tu consulta sin tener que repasar todos los documentos del proyecto.

Si eres un gestor de proyectos:

  • Revisa las preguntas de tu equipo antes de enviárselas al cliente. Es posible que recibas preguntas repetidas porque varias personas hayan tenido las mismas dudas.
  • Intenta responder a las preguntas que puedas y reduce el número de preguntas al cliente.
  • Marca un ritmo y dosifica las preguntas. Dale un poco de tiempo a tu equipo para revisar todos los materiales y localizar sus mayores dudas para poder enviárselas al cliente sin necesidad de escribirle cada día.
  • Asegúrate de que todas las dudas quedan resueltas para asegurar que el proyecto siga adelante sin problemas.
  • Comprueba todas las preguntas y comentarios antes de enviarlos. A veces, algunas consultas pueden ser demasiado directas y pueden resultar un poco bruscas para tus clientes. Intenta que todas las preguntas tengan un tono profesional y educado y no temas editar los mensajes de tu equipo para lograrlo.

¿Te das cuenta de que es más sencillo de lo que parece? Solo necesitas que prestar atención a los detalles.

Recuerda que no hacen falta 10 años de experiencia para ser profesional y eso es lo que más se valora en el trabajo en equipo. Ya seas traductor, revisor, gestor de proyectos o tengas cualquier otro rol dentro del proceso de traducción, prueba a poner en práctica estos consejos y empezarás a ahorrarte horas de trabajo y correos electrónicos interminables.

¿Tienes alguna otra recomendación que te haya resultado útil? ¡Déjala en los comentarios!

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