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Cómo diferenciar las colocaciones de las locuciones

Autora: Nieves Fluet (tutora del curso de fraseología para traductores)

Debemos ser conscientes de que la fraseología es un componente importantísimo en el trabajo del traductor y, en muchas ocasiones, su desconocimiento es causa de enorme frustración.

Cuando nos adentramos en el apasionante mundo de las unidades fraseológicas existe una ligera tendencia a confundir las colocaciones con las locuciones.

Esto puede deberse a que, al tratarse en ambos casos de combinaciones de palabras que acostumbramos a ver juntas, pensamos que sus características y funciones son similares.

Nada más lejos de la realidad.

Colocaciones y locuciones: ¿quién es quién?

En primer lugar, vamos a recordar qué es una colocación y qué una locución; después, expondremos unas claves para diferenciarlas con el fin de que nos ayuden a identificarlas en el texto origen y poder así documentarnos adecuadamente para su posterior traducción.

A pesar de que tanto las colocaciones como las locuciones están formadas por dos o más palabras y de que comparten la fijación en el orden de sus componentes (aunque algunas admiten variaciones), existen otros factores, como la idiomaticidad, que las diferencian.

¿Qué es una colocación?

Podemos definir la colocación como la «propiedad de las lenguas por la que los hablantes tienden a producir ciertas combinaciones de palabras entre una gran cantidad de combinaciones teóricamente posibles».

Se caracterizan por una concurrencia frecuente, aunque algunas tienen cierta flexibilidad, como violar/infringir/transgredir las normas.

Guiñar un ojo, el barco atraca, extinguir el fuego, profesar una ideología o error garrafal serían colocaciones porque, por un lado, uno de los componentes es preciso (como guiñar, que siempre lo hace el ojo) y, por otro, porque los hablantes tendemos a asociar esas combinaciones de manera natural (no decimos hacer una decisión, sino tomar una decisión).

Dicho de otra manera, las colocaciones son combinaciones de palabras que tienden a aparecer unidas con más frecuencia que con otras, pero no cambian su significado. Esta sería una de las principales diferencias respecto a las locuciones.

Por ejemplo, en tomar una decisión, cuyo equivalente simple es «decidir/decidirse», vemos que decisión aparece casi siempre (o con más frecuencia) con el verbo tomar, no con el verbo coger o adoptar.

Al igual que practicar deporte, que simplemente es «hacer deporte» y el verbo practicar es más preciso que hacer para «deporte».

El hecho de utilizar verbos «comodín» como hacer provoca un empobrecimiento del lenguaje que, como traductores, debemos evitar.

Algunas colocaciones tienen un sentido figurado (como refrescar la memoria) o gracias a ellas se da un proceso de metaforización (como agarrar una borrachera o amasar una fortuna).

¿Qué es una locución?

En cuanto a las locuciones, son combinaciones de palabras que funcionan como una determinada clase de palabras.

Por ejemplo, por la espalda significa «a traición» (adverbio); con uñas y dientes significa «con la mayor intensidad y energía posibles» (adverbio); espada de Damocles significa «amenaza» (sustantivo).

Son idiomáticas (como coger el toro por los cuernos), contienen figuras retóricas (hipérbole, metáfora, comparación, etc.) e imágenes expresivas.

Esto no quiere decir que apuñalar por la espalda no tenga un significado literal si hablamos, por ejemplo, de una noticia en la que se haya cometido un asesinato.

El contexto es el que nos dirá si debemos aplicar un sentido figurado o literal.

Hay otras locuciones que no son tan fáciles de detectar como en torno a (locución prepositiva/preposicional) o del todo (adverbial). Para ello, es imprescindible consultar el DRAE.

Si vemos que alguna combinación de palabras puede responder a la definición de locución, solo tendremos que buscar uno de sus componentes en el diccionario.

Por ejemplo, en el caso de del todo, solo tendríamos que buscar por la palabra principal, que es todo, y mirar todas sus acepciones.

 

Cómo identificar las colocaciones y las locuciones

Si hemos detectado una unidad fraseológica, pero no tenemos claro si se trata de una colocación o de una locución, tendremos que ver si su significado no resulta de sumar los significados de las palabras que la componen y si funciona como una determinada clase de palabras.

En caso de cumplirse estas dos características estaríamos ante una locución.

Pongamos un ejemplo: cortados/as por el mismo patrón es una locución adjetiva que significa que dos personas son iguales o muy parecidas.

En primer lugar, su significado no lo hemos deducido por la suma de sus componentes; en segundo lugar, actúa como una palabra, en este caso un adjetivo (iguales).

Si, por el contrario, se establece entre sus componentes una relación de solidaridad léxica en la que un término modifica, especifica o intensifica al otro, nos encontraríamos ante una colocación.

Algunos ejemplos serían: éxito fulgurante (fulgurante intensifica a éxito), zarpar el barco (zarpar especifica a barco, ya que esa acción solo la puede realizar un barco) y fecha clave (clave modifica a fecha como elemento fundamental).

Cómo traducir colocaciones y locuciones

Cuando nos encontramos ante el reto de traducir una expresión de este tipo, lo importante es reconocer cuándo se trata de una colocación y cuándo estamos ante una locución.

Sobre todo porque, en el caso de las locuciones, habrá ocasiones en las que exista un equivalente en la lengua meta y otras en las que no (por lo que tendremos que explicar su significado).

Por ejemplo, la locución verbal ver los toros desde la barrera, debido a su carácter idiomático, es más que probable que no exista en ninguna otra lengua ya que los toros están muy arraigados a la cultura española.

Eso sí, antes de empezar a buscar un posible equivalente, tendremos que conocer su significado, que es: «Presenciar algo o tratar de ello sin correr el peligro a que se exponen quienes en ello intervienen» (DRAE).

Si no conocemos una expresión que signifique lo mismo que esta locución en la lengua de llegada, nos veremos obligados a explicarla en el texto traducido. No importa que se pierda la locución, ya que lo imprescindible es trasladar el significado.

En definitiva, debemos tener claro que las unidades fraseológicas se encuentran en todo tipo de textos; solo tenemos que ser capaces de identificarlas, entender su significado, documentarnos y buscar equivalentes (si los hubiera).

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