Cualquiera puede dar consejos. Eso está claro.

Siempre es mejor si quien te da los consejos ha pasado por lo que tú estás pasando.

Es mucho mejor si quien te da los consejos es alguien que conoce tu sector.

Aunque, lo importante es que quien te dé consejos, al menos, los haya seguido.

Sobre todo, esto último. ¿Verdad?

Trágora comenzó en la cafetería de la Facultad de Traducción e Interpretación de la UGR. Queríamos montar una empresa de traducción y una escuela de traductores.

Ni más ni menos.

Éramos estudiantes aún. Sin experiencia. Sin dinero. Sin apenas apoyo («¡Estáis locas!» era la frase que más escuchábamos a diario).

¿Qué era entonces lo que teníamos?

ILUSIÓN + GANAS + TIEMPO

Y ya está.

Si no tienes tiempo (o no lo sacas de alguna parte) poco vas a poder hacer, pero en todos los sentidos.

La ilusión hace que camines rápido hacia delante sin pensar en las cosas malas que pueden pasar. Esto es necesario. El miedo nos atrapa.

Las ganas te permiten saltar todos los baches que, desafortunadamente, van a ir salpicando tu camino, quieras o no.

Quizá cuando terminas la universidad es el momento de tu vida en el que más tiempo vas a tener. Y quizá también el que más ganas y más ilusión te van a mover hacia tus objetivos.

Nosotros quisimos emprender, ser autónomos, pero no necesariamente tienes que hacerlo tú. En este sector tienes dos caminos: o eres autónomo o trabajas en plantilla. Ambas opciones son estupendas y cada uno tiene que luchar por lo que quiere.

Nuestros consejos quizá vayan más encaminados a iniciar una actividad por cuenta propia que ajena, pero, eso sí, aunque no tenemos experiencia personal buscando trabajo en plantilla, sí contamos con una plantilla ahora (que es el motor de nuestro negocio y sin ellos no seríamos nada). Por lo tanto, los consejos que podemos darte al respecto son desde el otro lado de la barrera: como gestores de proyecto que revisan los perfiles de los proveedores. Nada mal, tampoco. ¿No?

Para esta entrada nos hemos encerrado durante cuatro horas en un despacho a analizar tanto los errores como los aciertos que nos han llevado hasta aquí y estos son los resultados.

Bueno, ya está bien de tanto hablar de nosotros.

Consejos para traductores que comienzan un nuevo camino

El primer consejo, y lo sacamos de la lista para que se vea bien claro, no es otro que «NO HAGAS CASO A QUIEN TE DIGA QUE EN EL SECTOR DE LA TRADUCCIÓN NO HAY TRABAJO».

Sencillamente porque no es verdad. Si alguien dice lo contrario que venga aquí y nos lo cuente en persona (así charlamos un ratito y despegamos la vista del ordenador).

Basta con que escuches dos entrevistas que hicimos, una a Xosé Castro y otra a Alessandra Vita, sobre cómo vivir bien de la traducción y cómo aumentar tu cartera de clientes ellos te lo demostrarán.

O puedes, incluso, leer las opiniones de otros traductores sobre estudiar traducción y nuestra profesión.

Queda claro.

Vamos a la lista.

  1. Lee mucho. Lee más aún. Lee todos los días, en todos los idiomas, sobre todas las cosas. Es un consejo de #traduabuela, pero es el mejor que podemos darte. La información está ahí fuera, el conocimiento está ahí fuera. Las ideas, salen de ahí. Y si quieres leer sobre traducción, repasa el listado de revistas de traducción que preparamos para ti.
  2. Viaja mucho y, si puedes, vive una temporada fuera. Puedes trabajar de cualquier cosa que te permita pasar un tiempo mejorando el idioma y empapándote de otra cultura.
  3. Haz un voluntariado. Puede ser presencial o no. Dedica tiempo a los otros, ayuda a los demás. Quizá te interese bastante hacer un voluntariado como traductor y así, matas dos pájaros de un tiro.
  4. Haz contactos. Los contactos son la mina de cualquier profesional. Alguien sin contactos tiene pocas posibilidades de crecer. Acude a tradusaraos, ahorra para ir a todos los que puedas. No sabes lo importante que es y la de beneficios que va a traerte a corto y largo plazo.
  5. Los contactos también los puedes hacer virtualmente. Las redes sociales no son obligatorias, por supuesto, pero sí son una fuente inagotable de información actualizada sobre nuestro sector y de posibilidades. Sobre todo, aprende a utilizar LinkedIn.
  6. Antes de hablar sobre tu perfil en Internet, tienes que tener claro si quieres ser autónomo o prefieres trabajar en plantilla. El motivo no es otro que tu perfil deberá adaptarse a lo que tú estás buscando para que puedan encontrarte fácilmente. Como decíamos antes, nosotros siempre apostaríamos por el trabajo como freelance, porque creemos que hay más oportunidades y porque cada vez más, las empresas tienden a subcontratar a los traductores y contratar a gestores de proyectos (oye, si quieres trabajar de gestor de proyectos sí que creemos que hay muchas posibilidades, incluso trabajar como poseditor también es posible en muchas empresas).
  7. ¿La especialidad se busca o te encuentra? Mira, si te tiene que encontrar alguna especialidad, bienvenida sea siempre. Lo que no te aconsejamos es que te quedes de brazos cruzados esperando a que te encuentre porque lo va a tener muy chungo, la pobre. Mejor decide tú, empieza a tomar las riendas y piensa en lo que más te gusta, ¿qué tipo de contenido traducirías día y noche sin cansarte? Empieza por ahí. Si quieres saber qué especialidades de traducción hay en nuestro sector, revisa el listado que hemos preparado, está bastante completo. También puedes pasarte por los #HangoutsTrágora y escuchar a los profesionales hablando de las suyas.
  8. Tienes que ser productivo. Hablábamos de que necesitabas tiempo, pero ¿cómo lo gestionas? No sirve de nada emplear horas y horas en algo que no te va a dar un retorno positivo a corto o largo plazo. Existen muchas herramientas que pueden ayudarte a organizar tu trabajo y ser más productivo.
  9. Aprende a decir que no. Elimina de tu camino todo lo que no te lleva a donde quieres ir. ¿Quieres traducir gratis para mi empresa y a cambio te invito a café? No. ¿Puedes traducir este texto especializado por una miseria y te prometo que habrá más trabajo? No. Y así, miles. Tienes que meterte en la cabeza que desde que terminas el grado, tú ya eres traductor. Tú ya debes cobrar por tu trabajo.
  10. Otra cosa es que llegues a un acuerdo que te convenga y te vaya a ayudar realmente a conseguir tu objetivo. ¿Quieres testimonios en LinkedIn porque no tienes ninguno? Oye, hagamos un trueque, yo te traduzco esto (con sentido común, por favor) y tú me dejas un testimonio si has quedado contento con mi trabajo. Pero GRATIS, a cambio de nada o de promesas en el aire, NO.

 

Como paliar la falta de experiencia en tu CV como traductor

Y dirás, sí, vale, muchas gracias, pero yo no tengo experiencia en el sector. ¿Quién se va a interesar por mi perfil?

¡Ay, amigo o amiga! Hay que empezar por algún sitio no.

Un currículum ideal entra en una página (dos como mucho). El resto debe estar ampliado en tu web o tu perfil de LinkedIn. Quien se interese por tu CV, irá a buscar más información a las fuentes que le indiques.

Antes comentábamos que es importante que hagas voluntariados, si son como traductor mejor. Inclúyelos en tu CV.

¿Colaboras traduciendo para alguna ONG? ¿Has traducido algún software libre de los tropecientos que hay? ¿Y aplicaciones? ¿Has traducido algún artículo de la Wikipedia? ¿Has subtitulado alguna charla TED?

Investiga y encuentra sitios web sin ánimo de lucro y ofréceles traducir el contenido (eventos, festivales, etc.).

Ojo, no te pases, que no vivimos del aire. Con que realices algunas traducciones es suficiente, tu objetivo es tener algo que poner en tu currículum para hacerte un hueco en el sector.

Y, si esta idea no te parece bien, ¿qué tal si mencionas de tu TFG o TFM? Mucho mejor si además dejas un enlace a un TFTRAD en el que hablas de él.

Incluso puedes hacer una ronda por tus conocidos y proponerles la traducción a precio especial de la carta de su restaurante, la web de su centro de fisioterapia o mil cosas más que pueden surgir.

Recuerda que antes comentábamos la opción del trueque (traducción= testimonio). Eso también puede formar parte de tu experiencia como traductor. De hecho, una buena idea es buscar un bloguero potente sobre una temática que domines y enviarle la traducción de uno de sus artículos proponiéndole traducir los más visitados por su público para abrir su mercado a países de habla hispana. Esta técnica, a nosotros, nos ha funcionado en varias ocasiones.

Finalmente, la opción que más nos gusta, la mentoría, puedes proponerle a un traductor sénior hacer unas prácticas informales con él. Tú traduces, él revisa. Tú aprendes porque recibes feedback y él colabora contigo desinteresadamente permitiendo poner en tu CV que has colaborado con él puntualmente en ciertos encargos. ¿Sabes dónde encontrarlos? En los tradusaraos y en las redes sociales.

En definitiva, no se trata (repetimos) de trabajar gratis, sino de que conseguir dos o tres casos que puedas poner en el apartado de experiencia. Siempre, con sentido común y respetando en todo momento a tus compañeros de profesión.

Personalmente, creemos que este tipo de experiencia como voluntario es mucho más valorable para una empresa (que es consciente de que está contratando a alguien sin experiencia real profesional) que la experiencia como docente de inglés, que nada tiene que ver con el puesto o proyecto que quieres conseguir.

Y, ahora, tu perfil como traductor

Ya que tienes algunas ideas para que tu currículum no quede tan soso, llega el turno de tu formación.

Si la experiencia es escasa, que la formación no lo sea.

Quizá creas que con haber terminado ese máster ya tienes todo de tu lado para conseguir clientes. Nada más lejos de la verdad, no hay nada que te diferencie del resto de traductores que tienen el mismo máster que tú.

Prueba a formarte en especialidades concretas para destacar aún más tu currículum y completa tu formación con especialidades transversales.

Por ejemplo, si te quieres dedicar a la traducción publicitaria, ¿por qué no haces cursos de redacción publicitaria? Si te quieres dedicar a la localización de software, ¿por qué no haces algún curso de diseño de aplicaciones?

No quiere decir que hagas esos cursos para dedicarte a ello, sino para adquirir competencias lingüísticas que otro traductor en ese sector.

Por otro lado, las herramientas con las que trabajas son fundamentales para alguien que quiere contratarte. Hoy en día es necesario manejar herramientas de traducción asistida en casi todos los proyectos o manejar varios programas de subtitulación, edición de vídeo, etc.

Completa tu perfil con la formación. No te quedes estancado.

Una buena idea es fijarte en los currículums de otros traductores y ver dónde se han formado, qué cursos han hecho, qué herramientas usas y cómo son sus perfiles. Puede darte muchas ideas.

Muchas veces es necesario que analicemos a los que ya están donde nosotros queremos llegar a estar en un futuro para poder seguir sus pasos y motivarnos, ¿no lo crees?

Toda esta información, experiencia, formación, herramientas, etc. debes volcarlas en un sitio en Internet que esté disponible para cualquiera que desee conocerte. Ya sea una web, un blog de traducción, un perfil de LinkedIn o todo a la vez (que es lo que recomendamos). Pero, ten paciencia, no quieras hacerlo todo a la vez. De esto podemos hablar en otro momento.

Por supuesto, para terminar (aunque escribiríamos sin parar sobre este tema), hazte con un buen equipo de trabajo en el que la ergonomía esté presente cada día porque son muchas las horas que se pasan enfrente del ordenador.

Quizá podrías aprovechar los comentarios de este blog para dejar tu opinión, pedir consejo o para dejar tus consejos para traductores que acaban de terminar la carrera.

 

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