Si te estás planteando dedicarte a la subtitulación de manera profesional, seguramente quieras saber qué es lo que necesitas para empezar. Además de contar con una formación sólida y especializada en subtitulación, es importante conocer las características de un buen subtitulador.

Hace unos años era prácticamente impensable reproducir un vídeo desde tu teléfono y ahora hay gente que se dedica a ver películas en su smartwatch. La industria audiovisual está tomando el mercado con todas sus ganas: redes sociales, vídeos corporativos, cursos, plataformas de vídeo bajo demanda, etc.

Gracias a esta nueva tendencia, el mercado de la traducción audiovisual está creciendo a pasos agigantados y precisamente por eso el papel del subtitulador es cada día más necesario y demandado.

No obstante, no todos tienen lo que hay que tener para convertirse en un buen subtitulador, entendiendo como tal a aquel con cuyos subtítulos disfrutas de la película, serie o documental sin interferencias.

¿Lo tienes tú?

Quédate hasta el final, porque hoy vas a descubrir cuáles son las cualidades que necesitas para ser un buen subtitulador.

 

¿Por qué es tan importante el papel del subtitulador?

Normalmente, en los créditos de cualquier producto audiovisual aparecen los nombres de actores, productores, directores, editores, realizadores, guionistas, etc. Todo lo que se te ocurra.

Sin embargo, en el caso de los traductores, esta mención no suele ser tan común. Un pequeño truco de todos sabido: tenemos la suerte de que por Twitter a veces nos dan los créditos que buscamos a través de las etiquetas #quiéntraduce y #quiénsubtitula (gracias a la iniciativa de ATRAE)

Esta tendencia está empezando a cambiar, ya que en plataformas como Netflix, HBO y Amazon, por ejemplo, el nombre del subtitulador/traductor siempre aparece cuando empiezan a salir los créditos a modo de subtítulo y durante 1,5-2 segundos. Gracias a este «pequeño detalle» nuestra profesión está ganando más visibilidad que nunca.

Ahora mismo cualquier producto audiovisual tiene más protagonismo en nuestra sociedad del que ha tenido hasta el momento.

Ya no solo se trata de los productos audiovisuales a los que estamos acostumbrados (como películas, series, documentales, anuncios, etc.). Por ejemplo, el video marketing es una tendencia que está cogiendo mucha fuerza y está conquistando muchos terrenos (vídeos corporativos, anuncios, redes sociales, etc.). Aunque lo normal es contar con locutor profesional, la tendencia a subtitularlos es cada vez mayor por abaratar costes.

Ante esas circunstancias, el papel del subtitulador es casi obligatorio.

Pero hablemos con propiedad. Hay razones más que evidentes por las que la traducción audiovisual para subtitulado es tan importante:

#1. Sin un producto subtitulado, llegar al mismo nivel de audiencia sería un objetivo casi inalcanzable.

#2. En segundo lugar, hace que ese producto sea accesible a otro tipo de público.

#3. En tercer lugar, es la mejor manera de mantener el tono original sin tener que recurrir al doblaje o a una nueva grabación para el idioma de destino.

En resumidas cuentas, sería imposible obtener los mismos resultados sin un producto subtitulado. Parece un motivo más que suficiente para reforzar el valor del perfil del subtitulador.

Sin embargo, no podemos olvidar que necesitas dominar algunas habilidades para poder vivir de esto.

 

¿Qué necesitas para ser un buen subtitulador?

#1. Lo primero es lo primero. Tienes que conocer tanto el idioma como su cultura mejor que a ti mismo. Tienes que intentar hacerte con el más mínimo detalle terminológico, lingüístico, idiomático, semántico, etc. Es decir, todo lo que pueda condicionar la comprensión del vídeo original y el subtitulado. Si un espectador no entiende el subtítulo que está leyendo en un momento determinado, perderá el hilo de la historia y eso es algo que no debemos permitirnos.

#2. Lo segundo que vas a necesitar es una pizca de creatividad. No es sencillo traducir bromas, juegos de palabras o referencias culturales. Lo bueno es que la creatividad no es un don innato, sino que se entrena igual que otras destrezas. Quizá te pueda interesar nuestro curso de fraseología para mejorar tus competencias en esta área. No lo olvides. 😉

#3. Lo tercero sería la capacidad de sintetizar. Cuando subtitulas, cuentas con un máximo de caracteres y no puede usar más de dos líneas. Por eso mismo, un buen subtitulador debe saber reformular y condensar el mensaje sin omitir nada esencial.

#4. Una excelente ortografía. Es importante, por no decir casi lo más, que tus subtítulos se envíen sin ninguna errata. Ninguna.

#5. Lo último y no menos importante será comprender la película o el vídeo como si fuera obra tuya. Tendrás que ser capaz de discernir el propósito de cada palabra, cada frase y cada diálogo, ya que ese mismo propósito tiene que verse reflejado en sus subtítulos. Sin eso, el mensaje se pierde.

¿Qué te parece? Estos cinco simples factores pueden afectar radicalmente a la calidad de tu trabajo como subtitulador, así que será mejor que les dediquemos el tiempo y esmero que sea necesario.

 

Tienes deberes.

No basta con cumplir las cinco características anteriores y conformarse hasta que lleguen los primeros clientes. Digamos que ese sería el punto de partida, pero hay otras muchas maneras de seguir profesionalizándote. Algunas ideas:

  • Fórmate: hay habilidades técnicas que necesitas dominar y (no, no nos cansamos de decirlo) para ello necesitas especializarte y continuar formándote para crecer como profesional.
  • Muévete: Asiste a eventos y congresos, conoce a gente nueva que se dedique a esto y te puedan guiar un poco, averigua dónde está el trabajo. Tienes una multitud de caminos para dar tus primeros pasos, pero el movimiento se hace andando.
  • Asóciate: si tienes claro que quieres dedicarte a esto, asóciate a ATRAE, la Asociación de Traducción y Adaptación Audiovisual de España. Si quieres conocer un poco más cómo funciona la asociación y todas sus ventajas, en esta sesión de #Asociatrad te lo contamos todo.
  • Muéstrate: no deberías avergonzarte de decir quién eres y qué es lo que has hecho hasta ahora. Deja que la gente se entere de a qué te dedicas y lo mucho que trabajas (por ejemplo, a través de redes sociales).
  • Prueba: siempre que puedas, prueba nuevos programas y herramientas. La enorme mayoría cuenta con una versión de prueba gratuita (o por un módico precio). Eso mismo puede ayudarte a encontrar herramientas más útiles y que te hagan el trabajo un poquito más fácil.
  • Pregunta: dice un antiguo proverbio que el que hace una pregunta es un ignorante durante cinco minutos, pero el que no la hace seguirá siendo un ignorante para siempre. Siempre será mejor preguntar a tu cliente las dudas que te asalten ANTES de entregarle el proyecto a que te las resuelvan en forma de correcciones DESPUÉS.
  • Organízate: esto te va a hacer falta en cualquier aspecto de tu trabajo, pero es algo que no deberías olvidar. Tienes que cuidar el orden. Presta atención a tu agenda, a las fechas de entregas, a la organización de tu encargos, a que entregas el proyecto adecuado. En definitiva, que no se te escape ni el más mínimo detalle.
  • Demuestra: estamos un poco obsesionados con la «titulitis» y los años de experiencia. A estas alturas es un poco complicado salir de la universidad y enfrentarte al requisito de tener experiencia para casi todo, pero el mundo no se acaba ahí. ¿Cuál es la alternativa? Practica. Elige tu serie favorita y practica. Compara luego con la versión del traductor que se ha encargado de los subtítulos. Al fin y al cabo, lo importante es que ese primer cliente diga «vaya, sí que están perfectos».

Llegados a este punto, solo queda que te hagas esta pregunta: ¿crees que la subtitulación es lo tuyo?

Si has respondido que sí, ya tienes a mano algunos consejos para seguir labrando tu carrera y llevarla por el buen camino. Hora de ponerse en marcha. 😉

 

 

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