Está claro que la traducción es un proceso repleto de matices que no podemos pasar por alto.

De hecho, hay ocasiones en las que esos matices son los que dan vida a nuestros textos, como ocurre, por ejemplo, en traducción publicitaria o transcreación.

Es muy probable que, en ciertos casos, nuestro cliente no se conforme con ser un mero testigo del proceso de traducción y necesite cerciorarse de que el mensaje que se transmite en el idioma de destino es el correcto, incluso cuando no entiende ni una palabra del idioma al que se está traduciendo.

Para eso se utiliza la técnica de comprobación conocida como retrotraducción (o back-translation en inglés).

¿Qué te parece si vemos en qué consiste?

¿Qué es la back-translation?

En pocas palabras, la back-translation es el procedimiento que consiste en volver a traducir un texto (ya traducido) a su idioma original para comprobar la calidad de la traducción, la precisión del significado (fidelidad) y la equivalencia.

Digamos que, en esencia, si tu encargo consiste en una traducción del inglés al español, durante la back-translation el cliente encargará a otro traductor que traduzca tu texto al idioma original (de español a inglés) sin contar con ninguna referencia del texto original.

Pero ¿todo esto con qué fin?

 

¿Para qué sirve la back-translation?

Aunque la back-translation pueda parecer un proceso muy enrevesado, tan solo es una herramienta más que nos permite poner a prueba nuestra traducción y localizar las ambigüedades o errores que se nos queden por el camino.

Su objetivo no es otro que el de garantizar que la traducción expresa el mismo mensaje que el texto original y todo encaja como debería.

Cuando se realiza un proceso de back-translation debemos pasar por tres fases:

  1. La retrotraducción de un documento ya traducido a su idioma original.
  2. La comparación de ambas versiones para comprobar la precisión y localizar posibles errores de traducción.
  3. La reconciliación de las diferencias encontradas al comparar el texto.

 

¿Cuál es el proceso de una back-translation?

Lo habitual suele ser encargar a otro traductor esta tarea e informarle de que se trata de una back-translation. En ocasiones es el mismo traductor el que hace una retrotraducción de su traducción, aunque no es lo más habitual ni lo más acertado.

Es importante que el traductor que se encargue de la back-translation no haya participado en el proceso de traducción y no tenga acceso al texto original.

Así el texto original no tendrá ninguna influencia en la retrotraducción y su comparación será mucho más fiable.

 

La retrotraducción

El primer paso es la retrotraducción. Es decir, traducir el texto (ya traducido) a la lengua de partida.

Es importante también que el traductor encargado de la back-translation sea lo más literal posible (no es momento de usar la creatividad) para que la retrotraducción sea efectiva.

 

La comparación

Lo siguiente sería comparar la traducción original con su retrotraducción.

Es evidente que una lengua jamás se corresponderá al 100 % con otra por muy precisa que sea su traducción.

Hay matices que se escapan a nuestro poder de decisión y no suponen un problema para el texto meta. En cambio, otros pueden afectar significativamente al sentido y a la función del texto.

Mediante este proceso puedes dar con esos recovecos entre una traducción y otra.

Eso sí, aunque esto parezca pan comido, es más complicado de lo que parece.

 

La reconciliación

El último paso consiste en reconciliar ambas versiones.

Es decir, de nada nos servirá hacer una comparación exhaustiva de ambos textos para después quedarnos de brazos cruzados.

Por eso, durante la fase de reconciliación, llevaremos a cabo los cambios y ajustes necesarios a las pequeñas diferencias que encontramos en la fase anterior.

Recuerda que es vital no realizar cambios injustificados y que tienes que poner un gran esfuerzo en diferenciar cuáles son los elementos problemáticos y cuáles no.

¿La traducción debería ajustarse más al original o no está lo suficientemente clara? Pues manos a la obra.

¿La traducción está bien tal y como está? Entonces no se toca.

Así suena muy bonito, pero puede que tu cliente no lo entienda tan bien como tú, así que deberías justificar todo lo que hagas durante este proceso si tú eres el responsable de la retrotraducción.

Para ello, tendrás que preparar un informe de reconciliación donde se indican y analizan estas pequeñas discrepancias para aclarar en qué consisten y de qué manera abordarlas (en caso de que fuera necesario).

Por ejemplo, si la traducción ha cambiado de algún modo, tu tarea será aclarar cuáles han sido esos cambios, cómo se han llevado a cabo y por qué eran necesarios.

Sin embargo, si no era necesario aplicar ningún cambio, deberás argumentar por qué esa versión es la correcta.

En ocasiones, existe una columna para incluir una explicación (o rationale), si es necesario incluir comentarios de lo acertada o menos acertada que puede ser la traducción.

 

La back-translation no es una revisión ni una corrección

Es cierto que la back-translation brinda una visión muy clara del proceso de traducción, tanto al traductor como al cliente, ya que lo sitúa bajo la lupa de un análisis muy exhaustivo.

Sin embargo, eso no la convierte en un salvavidas ni en sustituta de otros procesos de revisión y corrección.

De hecho, hay algunos campos en los que hasta el más mínimo error puede desencadenar en mayores consecuencias y la back-translation no es tan recomendable como pueda parecer.

Mientras que en sectores como el de la traducción publicitaria o transcreación, o incluso en el de traducción literaria, la back-translation se ha convertido prácticamente en una necesidad porque nos permite darle otro punto de apoyo a una traducción.

Así que apunta todos los pasos y ponlos en práctica en tus próximos encargos para que no se te escape ningún detalle.

 

 

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